Tres décadas de «lucha borriquera»

Adebo cumple treinta años de protección a los burros, unos animales que se encuentran en peligro de extinción y para los que el fundador de la organización, Pascual Rovira, ha conseguido padrinos insignes de todos los ámbitos de la sociedad

Poetas participantes en ‘Cerdopoética’, que se celebró en la reserva de Adebo en Rute. - PADILLA

Manuel Padilla 01/07/2019 REPORTAJE

En 30 años de «lucha borriquera, la dignidad de estos animales ha estado respaldada por miles de personas sensibles con nuestra causa», reconoce Pascual Rovira, presidente de Adebo (Asociación de Defensa del Borrico). Y entre estos apoyos, Pascual Rovira no pone por delante a unos sobre otros. «Todos han puesto y ponen su granito de arena por la conservación de nuestros burritos», puntualiza Rovira.

Por la reserva de Adebo, en la sierra de Rute, ha pasado una larga lista de famosos, desde la reina doña Sofía, que bautizó al burrito Lluvia, a la baronesa Tyssen o la duquesa de Alba, que con su presencia dieron un gran impulso al trabajo conservacionista de Adebo. Pascual Rovira siempre ha sido un activista por la ecología, por la cultura, por la memoria histórica.

Fue en 1989 cuando empieza a compaginar su trabajo de dependiente en una mercería familiar con los primeros burritos que llegaron a su recién creada asociación. Rovira reconoce que el punto de partida y cuando comienza a dedicarse de lleno a Adebo se sitúa al año siguiente, cuando en julio de 1990, Rafael Alberti, con 88 años, acepta la invitación para ser nombrado el primer Arriero de Honor. A partir de ese momento, «la corriente de simpatía por estos animales fue sumando personalidades», desde grandes escritores como Camilo José Cela, Saramago o Antonio Gala, periodistas como Tico Medina o Carlos Herrera y muchos músicos.

El creador de Adebo, Pascual Rovira, abraza a su burrita 'Kisca'. PADILLA

La música

Porque junto a la pasión animalista, Pascual Rovira es un gran melómano y ha sabido ligar la causa de Adebo con innumerables cantantes y músicos como Medina Azahara, Amparanoia, El Chojin, El Koala, la norteamericana Josephine Foster, el italiano Vinivio Capossela o el trío islandés Friluffslir. Rovira ha convertido uno de los espacios de la asociación en un pequeño museo y centro cultural: «La Cuadra, un lugar para la amistad, para la música y también para la rebeldía», añade.

Y aquí está otra de las facetas de Pascual Rovira en estos treinta años. Precisamente en La Cuadra puso en marcha el proyecto Los hijos olvidados de Rute, un trabajo de recuperación de la memoria los represaliados durante el franquismo. Ha colaborado con el historiador Arcángel Bedmar aportando documentos y testimonios sobre la represión franquista en la localidad. Y por supuesto, ha contado con sus burros para ampliar el mensaje pacifista, como cuando organizó una manifestación con todos sus animales en la marcha Trotando por la paz, contra la guerra de Irak.

Vinicio Capossela, en su concierto entre burros. PADILLA

En la actualidad recopila información sobre la historia de los últimos maquis en las sierras del sur de Córdoba y provincias cercanas. Han sido tres décadas muy intensas. Él conoce las historias completas del casi centenar de burritos que cuida en la reserva. Burritos como Califa, Sietesoles, Arriera, Panochillo, Velluda, Gaugín, Polisaria, Golondrina, y, en especial, Mandela. «Fue el burrito que saludó a doña Sofia, lo rescatamos después de que estuviera años atado y hubiera casi perdido la visión», recuerda el presidente de Adebo. Historias que salieron en todos los medios de comunicación nacionales e internacionales. Una repercusión que propició en el año 2010 que Adebo recibiera, junto a otras dos asociaciones de defensa de los animales, una herencia de una animalista canaria, con una aportación anual que contribuye al mantenimiento de la reserva.

Sus inseparables burros le han dado a Pascual Rovira una vida y un trabajo que no imaginaba. Aunque a veces sus ocurrencias son calificadas por sus vecinos como pascualadas, la proyección que ha dado a Rute y a la defensa de estos nobles animales ha sido impagable. Y entre visita y visita de artistas y de famosos, Pascual Rovira, su hijo Francisco y algunos voluntarios siguen descargando pacas de paja, ayudando en la visita del veterinario y cuidando a sus burritos que, como él dice, «pastan felices en la sierra de Rute».

 

Fuente: https://www.diariocordoba.com/noticias/cordobaprovincia/tres-decadas-lucha-borriquera_1310368.html